Tamás Vásáry: la elegancia interior de un pianista sin estridencias
La muerte de Tamás Vásáry a los 92 años cierra discretamente una trayectoria que nunca buscó el foco, pero que durante décadas ofreció una alternativa seria, reflexiva y profundamente musical al pianismo dominante del último tercio del siglo XX. No fue una figura mediática ni un intérprete de gestos rotundos porque probablemente su lugar en la historia es otro: el del músico que confió en la arquitectura interna de la obra, en la calidad del sonido y en una expresividad contenida que rehuyó tanto el efectismo como la neutralidad académica.
Nacido en Debrecen en 1933, niño prodigio formado en la tradición húngara y discípulo de Ernst von Dohnányi, Vásáry encarnó una línea de continuidad con el gran pianismo centroeuropeo previo a la guerra. Tras abandonar Hungría en 1956, desarrolló una carrera internacional sólida, particularmente visible a partir de los años sesenta, cuando Deutsche Grammophon apostó por él como uno de sus pianistas de catálogo. De hecho, es raro no encontrar en alguna discoteca de cualquier melómano grabaciones suyas que complementan los repertorios adquiridos, e incluso alguna joya como son sus primeras grabaciones en Hungaraton
Un estilo: claridad, lirismo y resistencia al exceso
La crítica especializada ha coincidido en describir a Vásáry como un pianista de sonido noble, fraseo largo y pulcritud técnica al servicio del discurso, no del brillo. Su toque evita el martilleo, incluso en repertorio virtuosístico, y busca una paleta de colores más cercana a la cantabilidad que a la percusión. Esa elección estética explica tanto sus mejores logros como algunas reservas críticas.
En Chopin, compositor central de su discografía, Vásáry se muestra particularmente convincente. Sus grabaciones de los Mazurcas, Valses y la Balada nº 1 revelan un Chopin sincero, nunca sentimentalizado, con tempos generalmente amplios y una respiración muy cuidada, naturalidad del fraseo y la ausencia de retórica vacía. Cierto es que no se trata de un Chopin de urgencia emocional, como el de Argerich, ni de sofisticación extrema, como el de Zimerman; es un Chopin reflexivo, casi narrativo, que gana con la escucha prolongada. Esa misma aproximación se percibe en sus Conciertos de Chopin, grabados también para Deutsche Grammophon. Aquí Vásáry privilegia el diálogo con la orquesta y la continuidad formal por encima del lucimiento solista, en una interpretación deliberadamente contenida.
Rachmaninov, Debussy y los límites de su poética
La integral de los Conciertos de Rachmaninov han sido siempre un punto de debate. Vásáry huye del pathos exacerbado y del romanticismo expansivo que muchos consideran consustancial a esta obra. El resultado es una lectura clara, casi clásica en su equilibrio, musicalmente honesta, aunque emocionalmente distante para quienes buscan tormenta emocional. Esa distancia es, en realidad, coherente con toda su visión artística: Vásáry nunca dramatiza lo que la partitura no exige explícitamente.
En Debussy, su aproximación es más ambigua. Obras como la Suite Bergamasque, Pour le piano, La plus que lente, muestran una articulación precisa y una claridad estructural notable, pero a veces se echa en falta una mayor disolución del sonido, una sensualidad más vaporosa. Aquí se percibe con claridad su raíz centroeuropea: incluso en el impresionismo, Vásáry piensa la música desde la forma.
Liszt según Vásáry: virtuosismo sin exhibición
En estas grabaciones (principalmente obras para piano solo de madurez diversa), Vásáry aborda a Liszt desde la arquitectura y no desde la pirotecnia. Hay técnica de sobra —eso nunca estuvo en cuestión—, pero deliberadamente despojada de teatralidad. El virtuosismo aparece integrado en el discurso, nunca subrayado como acontecimiento autónomo.
La digitación es clara, el uso del pedal controlado, y el sonido, incluso en los pasajes más densos, evita la saturación. Vásáry parece interesado en hacer audible la polifonía y la lógica armónica, algo especialmente valioso en obras donde Liszt corre el riesgo de sonar puramente efectista.
Vásáry y la música de cámara: escuchar antes que liderar
Aquí la nostalgia me invade, puesto que mi primer acercamiento a los Cuartetos y Trios con Piano de Brahms fue con la añeja grabación de Vasary con Thomas Brandis, Wolfram Christ, Ottomar Borwitzky para Deutsche Grammophon. Posteriormente gracias a él descubrí el Trio para clarinete junto a Karl Leister y Ottomar Borwitzky de nuevo.
Si algo define su aproximación camerística es la renuncia explícita al protagonismo. Vásáry no toca “con” otros músicos, sino dentro de ellos. En un repertorio como el de Brahms, donde el equilibrio entre densidad y respiración es delicadísimo, esta actitud resulta especialmente reveladora. No hay aceleraciones nerviosas ni rubatos unilaterales: el tempo se negocia, se construye colectivamente. No esperen el fulgor de otros intérpretes o versiones -Richter, Ax - aquí cunde el clasicismo, seriedad y austeridad bien entendida.
Un legado sin ruido, pero con peso
Tamás Vásáry no fue un pianista de culto ni un revolucionario del teclado. Su importancia reside en haber sostenido, durante décadas, una idea de la interpretación basada en la honestidad musical, la coherencia estilística y el respeto por la forma. En una época cada vez más marcada por el impacto inmediato y la personalidad exacerbada, su arte recuerda que la música también puede hablar en voz baja sin perder profundidad.
Escuchar hoy sus grabaciones es aceptar una invitación exigente: la de afinar el oído, suspender la búsqueda de espectáculo y dejar que la música —simplemente— se despliegue. Esa, quizá, sea la herencia más duradera de Tamás Vásáry.
Grabaciones esenciales para entender a Tamás Vásáry
Más que una discografía monumental, Vásáry deja grabaciones de referencia silenciosa, que conviene escuchar sin prejuicios:
- Beethoven, Chopin, Liszt (Hungaroton)
- Liszt, obras para piano (Deutsche Grammophon)
- Cuartetos y trios con Piano de Brahms (Deutsche Grammophon)
- Honneger, Concertino para piano. Bournemouth Sinfonietta (Chandos)
- Chopin – Nocturnos, Baladas, Sonatas, Valses, Estudios, Mazurcas (Deutsche Grammophon)
- Chopin – Conciertos para piano nº 1 y 2. Filarmónica de Berlín/Janos (Deutsche Grammophon)
- Rachmaninov, Conciertos, Orquesta Sinfónica de Londres Ahronovitch (Deutsche Grammophon)
- Debussy – Obras para piano (Deutsche Grammophon)