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Maiestas Karg

Vilabertran. 20/08/25. Canónica de Santa Maria de Vilabertran. 33ª Schubertiada. Obras de Schubert, Mahler y Ravel. C. Karg, soprano. W. Rieger, piano.

Desde la primera nota emitida, el canto de la soprano alemana Christiane Karg (n. 1980), iluminó una canónica con un canto solo al alcance de los elegidos. En su tercer recital en este Festival milagroso, desde su debut aquí en 2009, Karg mostró la maestría de una cantante en plenitud de instrumento. Total dominio de los reguladores, emisión cristalina y pureza en la linea de canto de una homogeneidad y densidad lírica absorbentes. 

Así fue con la selección de los cuatro primeros lieder de Schubert con los que abrió su liederabend. Sei mir gregüst, D. 741 fue una invitación a la hermosura. La germana paladeó cada palabra, cada inflexión y exclamación con un virtuoso y dominador estilo, donde todo estaba en su sitio con el añadido de un artista en estado de gracia y madurez. Pero fue con el paradigmático Du bist die Ruh, D. 776, donde el tiempo se paró y solo pareció existir su voz y la del maestro Rieger al piano.

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Hablar de Wolfram Rieger es hablar posiblemente del mejor acompañante de pianistas actual, así lo dijo Toni Colomer en su conferencia previa al recital, y así lo puede atestiguar uno cuando presencia sus interpretaciones, aquí especialmente. Wolfram meció el lied de Schubert en un tempo elástico, cúantico, donde la filigrana sonora, el sonido translúcido de Karg, la música de Shubert y el texto de Rückert fueron esa Gesamtkunstwerk tan ansiada por cualquier artista. Una de las cimas del recital.

El nivel no decayó nunca en todo el concierto, pero hay que destacar de nuevo la idoneidad vocal de Karg con Mahler y sus Rückert-Lieder. Dueña de un fraseo exacto, dulce pero también incisivo, fue con un ensoñador Um Mitternacht, y con el trascendente Ich bin der Welt abhanden gekommen, dos lieder cumbres del compositor, donde Karg y Rieder volvieron a las cotas más altas de su arte. Sorprende como la voz de la alemana se proyecta con tal fuerza, control y una pasmosa facilidad de administrar su instrumento lírico sin fisuras de registro, con un esplendor vocal mórbido y adictivo.

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Fue díficil afrontar la segunda parte, dedicada íntegramente a Ravel, un compositor de una personalidad muy atractiva, pero muy alejado del romanticismo decadente de Schubert y Mahler. Precisamente Christiane jugó esa carta a su favor con un canto sabroso de colores, acentos y dicción. Tanto en las Cinc Mélodies populaires grecques (1906), como en los cuatro Chants populaires (1910), soprano y piano fusionaron ese universo Raveliano donde la luz mediterránea y la expresión encendida de su espíritu folklórico rebelan a un compositor maestro de la sinestesia y la sofisticación.

El cierre con la versión a piano del poema Shéhérezade (1903), fue una demostración más de colorismo e intensidad. Con un Rieger pletórico y una Karg de melismático espíritu, transportaron al espectador al Oriente imaginario con el perfume afrancesado de un estilo, el de Maurice Ravel, de personalidad incandescente y notas como inciensos sonoros.

Dos bises tras los aclamados aplausos, elVocalise-étude en forme de habanera, M.51 de Ravel y el lied de Clara Schuman Liebst du um Schönheit.

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Hay que mencionar el recital previo al de Cristiane Karg, protagonizado por cuatro de los artistas Lied the future, programa de promoción y formación de jóvenes talentos del lied por la Schubertiada, quienes mostraron su potencial.

Fueron la soprano holandesa Noëlle Drost, de timbre distintivo y estilo fluido, su pianista acompañante, el también neerlandés Jorian van Nee, quien demostró una madurez y oficio al piano muy destacables. Esta pareja artística de los Países Bajos se alternó con la pareja austriaca formada por el barítono Tobias Lusser, quien a sus 23 años demostró una consistencia vocal y poderío sonoro impropios de su juventud, a su lado destacó el pianista Maximilian Kromer, con una seguridad técnica y estilo expresivo muy notorios.

Los cuatro han seguido el programa estival Lied the future bajo los consejos y master class del distinguido barítono alemán Olaf Bär, artista escogido este estío para trabajar con los jóvenes talentos en el programa Lied the future. Hay futuro y dotes artísticas, comprobado.

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Fotos: © David Borrat