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Juego de tronos

La opinión del director 

Vivimos días, semanas más bien, de numerosos movimientos en atriles y despachos. Más salidas que llegadas, en realidad. Entre estas últimas brilla con luz propia el anuncio con el que la Orquesta y Coro Nacionales de España despidieron el pasado año, con el nombramiento de Kent Nagano como su próximo director musical y artístico. Una gratísima noticia para la formación, que ha hecho gala además de una gestión impecable, sin ruidos, en torno a su nombramiento. 

En contraste, aunque se venía rumiando por los mentideros, nos ha sorprendido a todos la abrupta salida de Robert Treviño, destituido sin mayores explicaciones al frente de Euskadiko Orkestra, arrastrando consigo al gerente de la misma, Oriol Roch, quien se ha dejado ya entender como posible candidato para suceder a Robert Brufau en L’Auditori de Barcelona. No creo que el ruido y las incógnitas en torno a lo acaecido con Treviño favorezcan precisamente el desembarco de Roch en la capital catalana. 

Entretanto, y siguiendo con el País Vasco, la Sinfónica de Bilbao sigue sin anunciar al sucesor de Erik Nielsen, quien ha puesto el broche a su liderato de la formación con una aplaudida versión de Tristan und Isolde. Sea como fuere, de la noche a la mañana, las dos principales formaciones sinfónicas vascas se encuentran sin batuta titular.

Siguiendo con el norte de España, conocimos hace poco la salida de Andrés Lacasa como gerente de la Sinfónica de Galicia, tras haber hecho allí un excelente trabajo posicionando a la orquesta como una de las más pujantes del país, ahora con Roberto González-Monjas como batuta titular. Aunque sea un ciclo natural el que se cierra con su salida, seguramente Andrés Lacasa haya terminado hastiado de tanto batallar con las administraciones públicas locales por el sostenimiento económico del proyecto.

En la capital catalana sigue vacante el liderazgo musical del Gran Teatre del Liceu, una vez confirmada la salida de Josep Pons en 2026; todo un reto para la entidad, que aspira a lo más alto en un contexto en el que no se antoja sencillo seducir a las grandes batutas para recalar en Barcelona. A pocos metros de allí, en la OBC, el maestro francés Ludovic Morlot parece haber encauzado poco a poco una titularidad tranquila, aunque resulta cada vez más acuciante el problema de público en los conciertos de L´Auditori, algo a lo que el saliente Brufau no ha conseguido poner remedio.

Entre las salidas conocidas recientemente se cuenta también la de Andrés Salado, recién encumbrado al frente de la Orquesta Nacional de Costa Rica y quien ha dejado la Orquesta de Extremadura, lo ha confesado abiertamente, por su falta de entendimiento con la nueva gerente de la entidad, Hae Won Oh; una pena, porque la formación extremeña había ganado en proyección durante estos últimos años.

La Real Orquesta Sinfónica de Sevilla anunció no hace mucho la designación de Lucas Macías como nueva batuta titular del conjunto, una formación que necesita estabilidad y continuidad en su labor, algo a lo que ojalá pueda contribuir también la llegada de Jordi Tort como gerente.

Entretanto la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid encarrilan ya su primer año con Alondra de la Parra como batuta titular y las impresiones son buenas desde la llegada de María Antonia Rodríguez a la gerencia de la entidad: sensación de trabajo en equipo, liderazgo bien entendido y proyección creciente del conjunto.

Abrupta pero resuelta con celeridad, la salida de James Gaffigan en Les Arts se ha sellado rapidamente con el nombramiento de su sucesor, el británico Sir Mark Elder, una solución incontestable, dada la trayectoria del mismo y su vinculación con la Orquestra de la Comunitat Valenciana, aunque cabe preguntarse si había tanta premura por nombrar a un nuevo titular cuando Gaffigan tiene todavía algún tiempo por delante.

Y todo esto sin dejar de lado el panorama insular. La Sinfónica de Tenerife, con Daniel Broncano en la gerencia, encara el próximo nombramiento de un director titular, al parecer ya con un nombre apalabrado sobre la mesa y que no tardará en anunciarse.Y entretanto la Filarmónica de Gran Canaria confirmó hace ahora casi un año a Karel Mark Chichon como su batuta titular hasta 2027, cuando cumplirá una década en la entidad. 

Cierro estas lineas celebrando una vez más la llegada de Gustavo Gimeno como nueva batuta al frente del Teatro Real. Sus recientes funciones con Eugene Onegin remarcan las excelentes impresiones ya causadas hace un par de años con El ángel de fuego de Prokófiev.