Gabriela_Scherer_VictorSantiago_1.jpg© Victor Santiago

Gabriela Scherer: "Todavía hay quien se sorprende de que pueda cantar Pamina y Sieglinde al mismo tiempo"

El próximo día 29 de marzo la soprano Gabriela Scherer debutará en el Teatro Real junto al barítono Michael Volle, quien es a la sazón su esposo. Juntos brindarán un programa consagrado a obras de Wagner y Strauss, bajo la batuta del próximo director titular del coliseo madrileño, el director español Gustavo Gimeno. En ocasión de esta cita conversamos con Gabriela Scherer para conocer más de cerca sus inquietudes, su repertorio y sus próximos compromisos.

Comencemos hablando del recital que ofrecerá próximamente en el Teatro Real, el día 29 de abril, junto con el barítono Michael Volle y bajo la batuta de Gustavo Gimeno. ¿Qué repertorio van a ofrecer? Creo que se trata de una sesión íntegramente dedicada a Wagner y Strauss.

En origen este concierto se concibió como una gala consagrada por entero a Wagner, pero con el paso del tiempo decidimos incluir también algunas partituras de Strauss. Lo cierto es que no hay demasiados dúos para soprano y barítono en el repertorio wagneriano.

De algún modo el programa representa el repertorio que Michael Volle y yo estamos cantando más a menudo, aunque mis intereses ahora mismo van más bien en otras direcciones, hacía otros compositores.

Al negocio de la lírica le encanta encasillar a los cantantes. Y una vez que has empezado tu carrera cantando Wagner es como si no tuvieras permiso para salir de ese recinto. Me encanta cantar Wagner y me siento muy cómoda con papeles como Senta, Elsa, Elisabeth o Gutrune. Pero me identifico aún más, por su color y dinamismo, con la música de Strauss, Mozart, Verdi o Puccini.

Wagner representa un universo muy amplio. No es lo mismo cantar un rol en el Anillo, como la Gutrune que interpretaré este verano en Bayreuth, que roles más tempranos como Senta, Elisabeth o Elsa, realmente muy distintos en su vocalidad. 

Y sin embargo Wagner ha estado muy presente en su agenda recientemente, precisamente con roles como Senta o Sieglinde.

Así es. Wagner me encanta, eso por descontado; he hecho varias producciones de El holandés errante en los últimos años y Senta es un papel que me ha dado muchas alegrías. Sieglinde es un rol que puedo cantar, por supuesto, pero me siento más cómoda haciendo Elsa o Elisabeth, por ejemplo. 

Por lo que dice, quizá la cuestión fundamental sea la tipología de su voz, más lírica que dramática. 

Diría que soy una 'jugendlich-dramatische', y que mi voz tiene un núcleo lírico, algo importante para este tipo de voz. Puedo cantar un papel como Crisótemis en Elektra sin ningún problema, por ejemplo. Mi voz puede sonar dramática, pero disfruto aún más cantando papeles líricos. Creo que ahí es donde se aprecia la belleza de mi instrumento. A algunos les sorprende que siga cantando Pamina, a la vez que interpreto este otro repertorio que mencionamos. Pero es muy saludable para la voz, y es un papel ideal para mí. Me permite cantar y mostrar, como digo, muchas virtudes de mi voz.En un determinado momento de su carrera cambió su repertorio, de mezzosoprano a soprano, si no me equivoco. Imagino que no sería un cambio sencillo.

Sí, mi caso fue de hecho bastante especial. Normalmente este cambio se produce cuando una mezzosoprano tiene un buen registro agudo y considera que puede explorar la vocalidad de soprano con soltura. Pero tener las notas no implica nada, en realidad. Al final es una cuestión de comodidad, de dónde te resulta más natural resolver la tesitura.  

Yo siempre fui una mezzosoprano con un registro agudo fácil y desahogado. Ya fuera en mis primeros días en Zúrich o más tarde en Leipzig, siempre había gente que me decía que sonaba más bien como una soprano que como una mezzosoprano. Pero yo tenía contratos cerrados a varios años vista y no era fácil plantearse el cambio. 

Todo cambio cuando conocí a mi marido, Michael Volle, y tuvimos nuestro primer hijo. Viví una situación muy traumática en aquel tiempo y dejé de cantar, por completo. Fueron casi cinco años sin cantar, sin actividad profesional.

El tiempo pasó, nos mudamos a Suiza, tuve mi segundo hijo y entonces me planteé volver a cantar. Cambié de agencia y empecé a mover mi agenda como soprano, con el repertorio adecuado. Tuve que empezar desde cero, haciendo audiciones… pero lo cierto es que funcionó.

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Entiendo que en este momento, y ya como soprano, el repertorio italiano representa también una parte de importante de su agenda.

Sí, de hecho en este momento diría que es el mejor repertorio posible para mi voz. Elisabetta en Don Carlo fue mi primer gran rol para soprano y lo cierto es que fueron muchos los sorprendidos de que lo cantase; sabe, no deja de ser extraño, todavía hoy en día, que una soprano no italiana se adentre en estos roles, es curioso. Y lo mismo pasó más tarde cuando volví a cantar Elisabetta en Berlín, incluso mis compañeros se sorprendían de lo bien que este repertorio se ajusta a mi voz hoy en día. Verdi escribía muy bien para las voces, es exigente pero es muy saludable para la voz. También he hecho otros roles italianos como Tosca y haré mi primera Alice Ford en Falstaff, el próximo mes de noviembre.  

¿Alguna otra cita por venir, en un futuro próximo o lejano, que quiera mencionar?

La próxima temporada volveré a cantar Fidelio, una ópera que me encanta porque es una suerte de desarrollo natural de la vocalidad de Mozart, con momentos líricos y dramáticos, me gusta mucho cantar Leonore. También cantaré Elisabeth y Venus en Tannhäuser, en 2027. Y me encantaría cantar más en España (risas).