Nadine_Sierra_Marion_Parez_vertical_1.jpg© Marion Parez 

Nadine Sierra: "Esta profesión no consiste en hacer historia cada noche"

Pese a su juventud, hace tiempo que Nadine Sierra ha conquistado los más importantes escenarios internacionales. Desde sus inicios ha destacado por su asombrosa riqueza vocal e indudable talento escénico. Por si eso fuera poco, en los últimos años ha adquirido una madurez y seguridad artística que han convertido cada una de sus apariciones en un auténtico acontecimiento. Sus recientes y extraordinarios éxitos en Madrid, Bilbao y Barcelona corroboran un crecimiento que no parece tener techo y que la ha convertido, por derecho, en una de las sopranos más estimulantes de su generación. Este mes de abril regresa al Liceu para protagonizar La sonnambula, en la producción de Bárbara Lluch que ya pudo verse en el Teatro Real de Madrid, junto a Xabier Anduaga.

¿Cómo vivió y cómo recuerda esas funciones de La traviata del pasado mes de enero, que muchos han catalogado de históricas, ahora que regresa al Gran Teatre del Liceu? ¿Fue consciente en ese mismo momento de la increíble repercusión que tuvieron?

Es difícil ser demasiado consciente de esa gran repercusión al principio y probablemente tampoco quería serlo del todo, pero recuerdo que hubo un momento en el que mi pareja, que también es músico, me hizo la misma pregunta: ¿Cómo te sientes? Y recuerdo que mi reflexión, tras pensarlo un rato fue más o menos la siguiente. Por un lado, me sentía feliz y súper agradecida, pero al mismo tiempo tenía una sensación de vértigo. Un cierto miedo por la enorme responsabilidad que supone mantener ese mismo nivel o incluso superior durante todas y cada una de las funciones, así como en el futuro. Y recuerdo que él me respondió que no me presionase, que soy un ser humano, que ante todo los artistas somos seres humanos. Simplemente se trata de dar lo mejor de uno, ser sincero y honesto desde un punto de vista artístico. Creo que tenía razón, fue un buen consejo y esa es la mentalidad que trato de mantener: estar orgullosa como artista, pero consciente de que en esta profesión se trata de aprender y mejorar día a día, no de hacer historia cada noche. Esa valoración se la dejo al público. En cualquier caso, fui muy feliz en Barcelona durante esas funciones, me sentí muy querida y espero que ese amor mutuo continúe.

"EN ESTA PROFESIÓN SE TRATA DE APRENDER Y MEJORAR DÍA A DÍA, NO DE HACER HISTORIA CADA NOCHE"

Su interpretación de Violetta fue espectacular en todos los aspectos. Transmitía una sensación de seguridad vocal absoluta, una gran autoridad escénica y dominio de todos los resortes del personaje ¿Cree que en esas funciones alcanzó su máximo nivel hasta el momento?

Probablemente sí, aunque ha habido otros momentos y otras producciones en las también he tenido esa sensación de plenitud. Uno de esos momentos fue, precisamente, con La sonnambula en Madrid. En las funciones que hicimos en el Teatro Real el año 2022, con esta misma producción de Bárbara Lluch, también tuve esa sensación. De hecho, fue un tanto sorprendente para mí porque nunca había cantado ese papel, ni siquiera las arias si le soy sincera. Es algo extraño porque es muy habitual cantarlas cuando eres estudiante o prepararlas para los concursos, pero nunca estuvieron en mi repertorio. Así que, cuando empecé a estudiar el papel de Amina quedé muy sorprendida porque desde el primer momento me encajó como un guante y pensé ¿Por qué nunca trabajé ese rol ni me interesé lo más mínimo por incorporarlo a mi repertorio? 

Teniendo en cuenta que partía de cero ¿Cómo fue su acercamiento al personaje?

Tengo que decir que me sirvió de gran inspiración la famosa grabación en directo de Maria Callas en 1957, en La Scala de Milán. Yo tenía la percepción de que se trataba de un papel muy agudo y con mucha coloratura, pero tras escuchar la versión de Callas, y posteriormente otras como la de Renata Scotto, me di cuenta de que estaba equivocada. Es un papel que tiene mucha más carne y peso de lo que yo creía, de una profundidad psicológica comparable a la de Lucia, Gilda o la misma Violetta. 

Así pues, cuando debuté Amina en el Teatro Real percibí que accedía a un nuevo estadio de mis capacidades vocales y dramáticas. Esas funciones fueron muy importantes, supusieron una especie de click. En cierto modo Amina me abrió una puerta en el sentido de conocerme mejor, entender cómo quiero expresarme en un escenario y que cada uno de los detalles, hasta los más aparentemente insignificantes, son importantes y marcan la diferencia entre una buena interpretación y una actuación excepcional. 

Por todo ello, revisitar ahora La sonnambula en el Gran Teatre del Liceu será muy interesante. Tengo la sensación y la esperanza de que estas funciones puedan superar el impacto que tuvieron las de La traviata.

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La sonnambula, aunque a menudo se ha asociado a sopranos ligeras como usted dice, fue estrenada por una soprano sfogato como Giuditta Pasta. ¿Podríamos decir que era el papel ideal que usted necesitaba en ese momento, teniendo en cuenta su evolución vocal?

Sin duda. Y ahora tengo ganas de profundizar aún más en esos extremos del personaje, tanto las vocales como las emocionales. Esta producción es la misma que interpreté en el Teatro Real y es muy interesante precisamente porque profundiza en la estabilidad o inestabilidad mental de Amina. ¿Por qué es sonámbula? ¿Por qué deambula por las noches? El planteamiento de Bárbara es que ha sido raptada por una secta y de ahí esos terrores nocturnos y su sonambulismo. 

La última escena en esta producción es sobrecogedora, con Amina en el tejado de la iglesia y el pueblo, que representa esta secta, contemplándola desde abajo mientras ella está a punto de caer en cualquier momento. La verdad es que sentí escalofríos interpretándola y aún los siento cuando la recuerdo. Tengo muchas ganas de volver a cantar ese final y, sinceramente, creo que va a ser una bomba.

"CUANDO DEBUTÉ AMINA PERCIBÍ QUE ACCEDÍA A UN NUEVO ESTADIO DE MIS CAPACIDADES VOCALES Y DRAMÁTICAS"

Como lo han sido todas sus recientes interpretaciones en España. En Bilbao también hizo historia con Roméo et Juliette, la ópera de Charles Gounod. Nunca hubiese imaginado que una cantante llegaría a bisar el aria del cuarto acto. Un fragmento, por otra parte, que históricamente se cortaba a menudo.

Le aseguro que yo tampoco lo hubiese imaginado jamás. Nuevamente, no es un papel de soprano ligera sino que requiere de un amplio rango vocal, tal y como lo escribió Gounod. El primer acto ciertamente es más ligero. Al fin y al cabo, se trata de una adolescente de catorce años, sin experiencia en la vida, y por eso Gounod nos la presenta con ‘Je veux vivre' y luego ese dúo galante y tan ligero. Pero en cuanto se enamora de Roméo su vida toma un cariz distinto y muy dramático a causa del enfrentamiento entre familias. Eso hace que deba madurar de manera acelerada y a partir de ese momento Gounod le va otorgando una mayor profundidad vocal mientras la orquestación se va volviendo cada vez más densa con cada acto. El hecho de que el rol fuese interpretado históricamente por sopranos ligeras es lo que provocó la tradición de cortar el aria de acto cuarto que es absolutamente sensacional, pero de carácter mucho más dramático.

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Transmite la sensación de que prepara los personajes a conciencia, no solo desde un punto de vista vocal sino también en el plano dramático e incluso escénico. Eso se percibió, por ejemplo, en la fuerza dramática de sus pausas en momentos determinados de su interpretación de Violetta Valery. ¿Hasta qué punto están calculadas y cuánto hay de improvisación en ellas?

En líneas generales es algo calculado, en el sentido de que parto de una idea meditada, de cómo entiendo y quiero interpretar Violetta. Hay algunas de esas pausas que están ya marcadas en la partitura, pero hay otras que fluyen de manera espontánea. Yo trabajo a partir de mis emociones personales, cosas que he vivido en primera persona. Parto de las experiencias vitales y sentimentales que he tenido para conectarlas con el personaje. Obviamente nunca he estado cerca de la muerte, pero en mi vida ha habido momentos dolorosos que me han afectado física y psicológicamente. Sé lo que es la aflicción y hay momentos de sufrimiento de Violetta con los que puedo identificarme e incluso, por momentos, olvidar que soy Nadine.

Se puede decir entonces que es una cantante de método…

Sin duda, trato de aplicar las técnicas de Stanislavsky, de Lee Strassberg y toda esa escuela.

"TRABAJO A PARTIR DE MIS EMOCIONES PERSONALES, COSAS QUE HE VIVIDO EN PRIMERA PERSONA"

¿Esa identificación emocional con el personaje no puede llegar a ser peligrosa para un cantante?

Puede serlo y debes ser muy cuidadoso, a veces tomar un poco de distancia. Es importante dosificarte para no perder el control y sobre todo no forzar la voz. Especialmente en escenas muy emocionales debo recordarme a mí misma que soy cantante. Pero empecé a cantar con seis años, algo no muy habitual, y por tanto hace ya treinta que trabajo mi voz. Eso me permite no pensar en términos técnicos cuando estoy en un escenario y centrarme exclusivamente en los dramáticos. Eso me da una sensación de libertad absoluta, como si estuviese hablando en vez de cantando. 

¿Esa libertad la siente en todos los roles que interpreta?

En general sí. En los que contienen más notas agudas y más coloratura trato de estar especialmente concentrada en los pasajes más difíciles. Ya se sabe que los agudos son el demonio para sopranos y tenores y no se puede fallar, pero en el resto de la actuación no pienso en términos vocales.

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Ya ha quedado claro, hablando de La sonnambula, que Maria Callas es un referente para usted. ¿Qué otras sopranos le han inspirado o le han servido de modelo?

Además de Maria Callas, sin duda uno de mis referentes es Renata Scotto. Me gusta todo de ella. Sobre todo, lo específica que era, el cuidado que ponía en todo lo que cantaba y en cómo lo cantaba. 

Algo que admiro especialmente en ella -y eso se ve claramente en los vídeos, pero también simplemente escuchándola- es la energía que transmite a sus colegas en el escenario. Ese aspecto me parece importantísimo porque uno no está solo en el escenario. Una representación es como un partido de tenis, yo lanzo la pelota y tú me la devuelves. Eso sirve tanto para con tu compañero como con el maestro en el foso. Solo ese diálogo, esa generosidad entre todas las partes puede crear magia y esa es una cualidad que admiro especialmente tanto en Renata como en Callas. Ellas no solo buscaban una gran actuación individual sino colectiva y en ese sentido me han influido profundamente.

Más allá de ellas dos, desde un punto de vista técnico Mariella Devia siempre me ha parecido una bestia vocal. Por suerte sigue cantando y sobre todo enseñando, lo cual es una bendición para las próximas generaciones. Es la reina del bel canto y cuando preparo un papel de este tipo siempre tengo en cuenta sus candenze y coloraturas porque me sirven de inspiración. Si Maria Callas es quien más ha influido en mi Amina desde un punto de vista dramático, Mariella Devia es quien más lo ha hecho desde un punto de vista vocal.

"SOLO CON GENEROSIDAD EN EL ESCENARIO SE PUEDE CREAR MAGIA"

Tras La sonnambula, y sin salir del Liceu, cambiará de registro drásticamente para interpretar West Side Story en versión de concierto, bajo la dirección de Gustavo Dudamel.

No será mi primera vez con West Side Story, es una partitura y un personaje que amo profundamente. Mi abuelo paterno es de Puerto Rico, pero también tengo antecedentes napolitanos y portugueses que en un momento dado emigraron a los Estados Unidos Por todo ello, como puede imaginar, interpretar Maria tiene un componente especial para mí. La lucha de esas generaciones en busca del American Dream forma parte de mi historia, de la de mi familia. Cuando era muy joven vi una y otra vez la película original, por lo cual conozco no solo la música sino todos los diálogos de West Side Story desde los siete años. Es una obra muy especial para mí.

¿Lo es más aún en un momento político como el actual?

Sí. La situación política actual, no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo, con tanto extremismo de derechas e izquierdas, lo único que provoca es confrontación. El que no está contigo pasa automáticamente a ser tu enemigo. Percibo una enorme negatividad en el mundo actualmente, a causa de esta división. Realmente vivimos como en Romeo y Julieta, como Capuletos y Montescos y Shakespeare ya demostró que esa confrontación nunca acaba bien para nadie, solo trae destrucción y dolor. A veces damos la paz por descontada, pero hay que trabajarla con diálogo y comprensión.

Volviendo a la obra de Bernstein… Siendo el suyo un perfil aparentemente ideal para Maria, ¿no  la llamó Steven Spielberg al menos para pasar un casting para su versión de West Side Story?

¡Creo que me cogió un poco mayor! (Risas) No, en serio, puedo interpretar bien a Maria en escena, pero no según los parámetros del cine y aún menos de Hollywood. Tengamos en cuenta que Maria es poco más que una adolescente y el cine requiere de mayor realismo. Por otra parte, la actriz que escogió Spielberg me parece magnífica y una gran elección de casting.

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¿En algún momento de su vida tuvo alguna duda de que ésta se desarrollaría sobre un escenario?

La verdad es que no. Creo que mi vocación viene de familia, concretamente de la parte materna portuguesa. Siempre estuvieron muy interesados en la ópera, la música clásica y el teatro. Nadie desarrolló una carrera artística porque en aquellos tiempos, y en una familia de origen aristocrático, eso no estaba bien visto ni permitido. A mi abuela le encantaba cantar y, si hubiese podido, estoy segura de que le hubiese gustado dedicarse profesionalmente a ello, pero su padre no se lo permitió. Mi abuela murió cuando yo tenía nueve años, pero algo que me hace especialmente feliz es saber que ella llegó a verme estudiando música en el conservatorio y con la decidida voluntad de convertirme en cantante de ópera.

¿Su vocación siempre fue la ópera? ¿No le tentó dedicarse al musical o a la música pop?

Siempre. Nunca tuve la más mínima duda. Me encanta el musical y cierta música pop. Me divierte tanto escuchar como cantar esas canciones, pero no me afectan del mismo modo ni me aportan lo que me aporta la ópera. Hay algo en la ópera que conecta conmigo de manera distinta, un vínculo que a veces pienso que debe proceder de alguna vida anterior.

Una última pregunta. Está claro, como ya ha comentado, que su voz está evolucionando de manera evidente. ¿Podría avanzarnos los nuevos papeles que tiene decidido incorporar a su repertorio en las próximas temporadas?

El primer papel que voy a incorporar a mi repertorio próximamente es Mimì, de La bohème de Puccini. No veo la hora de hacerlo porque se trata de mi ópera favorita y llevo mucho tiempo esperando debutar el rol. 

Le seguirá Desdemona, del Otello de Verdi. Luego tengo previsto cantar Anna Bolena y Maria Stuarda, de la trilogía Tudor de Donizetti. El estreno de esta última está previsto para el año 2027. Necesito ese período de tiempo para que mi voz siga creciendo. De momento lo está haciendo más rápidamente de lo que creía, pero de manera sana y natural. 

Estoy muy agradecida por ello y por contar con el mismo coach vocal desde hace más de veinte años. Kamal Khan me acogió en sus brazos cuando tenía tan solo trece años y desde entonces ha sido, sin duda alguna, la persona más importante en mi formación y evolución vocal. Y lo sigue siendo. Todas las posibles dudas que puedan surgir sobre aspectos técnicos y sobre repertorio se los consulto y su opinión es definitiva para mí. Sin él, estoy segura de que ahora mismo no estaría donde estoy.

Fotos: © Marion Parez