Un paso adelante
Compositoras. Silvia Olivero. Ed. Pinolia. Madrid, 2025.
Poco a poco, pero aún muy despacio, se va dando a la mujer el lugar que merece en la música clásica. Cada día vemos más directoras dirigiendo nuestras orquestas y si miramos el plantel de estas mismas formaciones, cada vez es mayor la proporción femenina. También el ámbito compositivo empieza a apreciarse el trabajo de creadoras que van añadiendo sus nombres a los programas de los conciertos de teatros y auditorios. Pero, echando la vista atrás, podemos comprobar que, contra viento y marea, desde la Edad Media ha habido mujeres dedicadas a la composición. Su repercusión no ha sido grande porque amenazaban el poder masculino, pero la recuperación de su recuerdo y de su obra es labor de todos. En ello está empeñada Silvia Olivero, compositora y directora de orquesta, que en la editorial Pinolia, publica Compositoras.
Olivero hace un repaso de un puñado de mujeres que dedicaron su vida a la composición, entre otros menesteres, porque de esa profesión no se podía vivir. Son biografías que se nos antojan demasiado breves y nos gustaría saber más sobre estas pioneras, pero sirve perfectamente como introducción a este mundo compositivo y a algunas de sus mayores exponentes. Comienza con la primera mujer cuyo nombre conocemos que se dedicó a la composición allá por el 2200 a. C. en la bíblica ciudad de Ur: Enheduanna. Esta dará paso a figuras como Kassia, una religiosa bizantina que compaginó el mundo monacal con la composición. En la breve narración sobre su vida aparece ya lo que va a ser un patrón en este grupo de mujeres, teniendo siempre en cuenta diversas variaciones debidas a circunstancias diversas: “Kassia era una mujer intelectual educada en la tradición de la Grecia clásica, las escrituras, la música sacra bizantina, la métrica”.
Van apareciendo en el libro nombres tan reconocidos como Hildegarda de Bingen o Francesca Caccini a la que Platea dedica, en su edición de papel del mes de enero de 2025, un interesante artículo firmado por Sonsoles Costero-Quiroga. También hay nombres de origen español como Marianne von Martínez una mujer con gran influencia en la Viena de la segunda mitad del siglo XVIII, apadrinada por uno de los poetas y libretistas más influyentes de la época, Pietro Metastasio, o Luisa Casagemas, una pionera en la creación operística, ya en los albores del siglo XX.
No falta un repaso por las “hermanas de…” o “las esposas de…”. Ahí nos encontramos con Fanny Hensel, hermana de Felix Mendelssohn, Clara Wieck, maravillosa pianista y gran compositora, casada con Robert Schumann, o Alma Schindler cuyo primer esposo fue Gustav Mahler y a la que se han dedicado varias biografías por ser una mujer de una fuerza e influencia enorme en la Viena de finales del XIX y principios del XX. Los nombres son muchos y todos deberían ser estudiados por el aficionado. Personalmente tengo predilección en esta lista por las hermanas Nadia y Lili Boulanger, cuya vida y trabajo son excepcionales.
Compositoras es una puerta de entrada para todos y todas aficionados que quieran descubrir y reconocer la valentía, el esfuerzo, la tenacidad y talento de unas mujeres que se abrieron camino en un arte que nunca, como muchos otros por cierto, nunca se lo puso fácil al género femenino.